A comienzos de mayo, invitados por la empresa Nutex, GGR realizó una recorrida por establecimientos lecheros en la ciudad de Castro, en el estado de Paraná, Brasil. La gira fue guiada por un asesor técnico independiente, quien compartió su experiencia y brindó información sobre los sistemas de producción, manejo y resultados obtenidos en los establecimientos visitados.

El objetivo de la visita fue conocer distintos sistemas productivos de la región y analizar las diferentes estrategias de manejo implementadas en los tambos.

Para contextualizar la importancia de la zona, el estado de Paraná cuenta con una producción lechera muy destacada, concentrando aproximadamente cuatro veces más vacas lecheras que Uruguay. Dentro de este escenario, la cooperativa Castrolandia ha tenido un papel clave en el impulso y la evolución de la lechería regional, promoviendo el crecimiento productivo y tecnológico de los establecimientos.
Actualmente, la cooperativa desarrolla su actividad en tres grandes rubros: la producción lechera, la agricultura y la producción porcina, integrando sistemas productivos que contribuyen al desarrollo económico de la región. A su vez, se encuentra incorporando una cuarta área vinculada a la producción de carne mediante sistemas “Beef on Dairy”, con un proyecto de importante escala orientado a la expansión de esta actividad.

Características y evolución de la cooperativa
La cooperativa Castrolandia cuenta con una estructura de dirección integrada por un presidente y tres vicepresidentes, cada uno representando los principales rubros productivos: lechería, agricultura y producción porcina. Un aspecto distintivo es que los cargos se renuevan cada tres años y no pueden ser reelectos dentro del mismo sector, lo que busca mantener el equilibrio entre actividades y una visión integral de la organización.

A nivel operativo, la cooperativa posee una gerencia general de la que dependen distintas áreas técnicas y de servicios, como compras de insumos, elaboración de raciones y asistencia a productores. En este marco, se destaca el rol de un equipo técnico conformado por veterinarios e ingenieros, responsables tanto del asesoramiento productivo como de la evaluación e incorporación de nuevas tecnologías. En este sentido, la cooperativa muestra una clara orientación a la adopción de innovaciones, con especial interés en aquellas tecnologías desarrolladas localmente.

Durante la visita se mencionó como ejemplo la adopción de collares de monitoreo desarrollados por emprendedores universitarios locales, actualmente utilizados en numerosos establecimientos para mejorar la toma de decisiones en reproducción, confort, transición y producción.
Otro aspecto relevante es la evolución productiva dentro de la cooperativa es el cambio en los sistemas de producción lechera. Hace aproximadamente 15 años, cerca del 50% de los productores trabajaban en sistemas extensivos, mientras que en la actualidad ese valor se redujo a alrededor del 5%, predominando modelos altamente intensificados y tecnificados.

Rentabilidad y comparación con sistemas lecheros uruguayos
Uno de los puntos más destacados fue el nivel de rentabilidad de los sistemas lecheros vinculados a la cooperativa. Durante el último año, el precio de la leche se ubicó en torno a los 0,60 USD por litro, con variaciones posteriores entre 0,47 y 0,57 USD según el momento del cierre mensual.

Al compararlo con Uruguay, donde el precio ronda los 0,40 USD por litro, se observa una diferencia significativa en el potencial de rentabilidad, considerando además que los costos de producción son relativamente similares.
En cuanto a la estructura de costos, se manejan valores comparables a los de Uruguay, especialmente en alimentación y forrajes. Como referencia, se mencionaron costos cercanos a 45 USD por tonelada de silo de maíz, con niveles de producción por hectárea considerablemente superiores. La principal diferencia se observa en la mano de obra, que representa entre 8% y 9% de los costos totales, algo por debajo de lo habitual en Uruguay. Según información brindada por el asesor técnico, en conjunto estos factores han permitido sostener rentabilidades promedio superiores al 22% desde comienzos de los años 2000.

Productividad, manejo y calidad de forrajes
Durante la recorrida se visitaron distintos establecimientos, combinando recorridas a campo por la mañana con instancias de análisis técnico por la tarde, donde se evaluaban dietas, indicadores productivos y resultados económicos.


Uno de los aspectos más destacados fue el alto nivel de producción individual. Ningún tambo visitado presentaba promedios inferiores a 44 litros por vaca por día en promedio anual, alcanzando en algunos casos hasta 47 litros. En ciertos sistemas se utilizaban protocolos hormonales, aunque incluso sin su uso se mantenían niveles productivos muy elevados.
Más allá de los resultados, se observó una fuerte consistencia en la aplicación de protocolos y procesos de manejo, tanto en reproducción como en crianza y alimentación, con una clara coherencia entre lo planificado técnicamente y lo ejecutado en el campo.
En cuanto a la base forrajera, se destacó nuevamente la alta calidad de los silos de maíz, con contenidos de almidón entre 35% y 42% y producciones estimadas de 80 a 90 toneladas de materia verde por hectárea. Estas condiciones se ven favorecidas por un régimen de lluvias anual de 1.800 a 2.200 mm, más estable semanalmente que en Uruguay, lo que otorga mayor previsibilidad productiva.
La mayoría de los sistemas operan bajo confinamiento o estabulación, con cargas cercanas a 5 vacas por hectárea. Bajo estos niveles, se alcanzan producciones del orden de 60.000 a 65.000 litros por hectárea por año, valores muy elevados en comparación regional. Sin embargo, estos resultados no representan un límite productivo para el asesor. Según lo expresado por sus referentes, los objetivos a futuro contemplan alcanzar una carga de 6 a 7 vacas por hectárea y una producción de hasta 80.000 litros de leche por hectárea al año, lo que refleja el potencial de crecimiento y la apuesta por una mayor eficiencia productiva.

Integración productiva y generación de valor en los tambos
Otro aspecto relevante fue el nivel de ingresos por hectárea, con sistemas que alcanzan alrededor de 8.000 USD/ha en lechería, frente a aproximadamente 1.500 USD/ha en agricultura en la zona. Esta diferencia ha impulsado una fuerte integración entre ambos sectores dentro de la cooperativa.

En muchos casos, los productores agrícolas aportan tierra e infraestructura, mientras que los lecheros aportan el manejo y los animales, generando esquemas asociativos que maximizan la rentabilidad del sistema. Esto se refleja en tambos en expansión o construcción activa, y en establecimientos consolidados donde aparece una nueva fuente de ingresos a través de la venta de animales de alto valor productivo.
A diferencia del modelo más habitual en Uruguay, se comercializan vacas recién paridas, con 20 a 30 días de producción, lo que permite asegurar su desempeño sanitario y productivo. Los valores de venta se ubican entre 3.000 y 4.000 USD por animal, llegando a representar en algunos casos hasta un 40% de los ingresos del sistema.

Reflexiones finales sobre la lechería brasileña
La recorrida dejó en evidencia el fuerte ritmo de crecimiento y evolución que viene mostrando la lechería en Brasil, particularmente en sistemas altamente intensificados como los de Paraná. Más allá de los niveles productivos y de rentabilidad, se destaca un enfoque constante en la eficiencia y el detalle operativo.
Los resultados no se explican únicamente por mejores precios de la leche, sino por una cultura de trabajo basada en protocolos, procesos estandarizados y seguimiento técnico permanente. En cada establecimiento se observó una fuerte disciplina en la ejecución de los manejos productivos, reproductivos y nutricionales, con una clara orientación a la mejora continua.
En este contexto, la combinación de tecnología, eficiencia en el uso de recursos, calidad de forrajes y disciplina en la gestión aparece como uno de los principales motores del crecimiento de la lechería brasileña.

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